A cuatro días de la gran noche, asistió a Henry y mató el partido un minuto después de oír algunos pitos
No disputaba un partido completo desde el 29 de marzo, cuando solventó la dura visita al Mallorca dando los tres puntos. Y, a cuatro días de una noche que necesita su 'cañón' y su hambre de gloria, Zlatan Ibrahimovic vivió casi todas las sensaciones posibles ante el Xerez. Fueron tímidos, pero pudo escuchar algunos pitos por ese fútbol tan singular cuyos movimientos desesperan a una grada demasiado acostumbrada al ritmo vertiginoso de Leo Messi en las contras y que el martes reabrió las comparaciones con Samuel Eto'o.
Pero Ibra es Ibra, con lo bueno y lo malo, y ayer aportó una asistencia y un gol que sepultó la angustia de un colista al que el Barça dejó subirse a sus barbas. Y lo mejor, para aparcar los debates en la hora de la verdad, la sentencia llegó justo un minuto después de que la música de viento censurara esa falta de instinto asesino que se le presupone a todo '9' cuando se quedó solo en la banda izquierda y regresó sobre sus pasos como un cangrejo hacia la cal para cerrarse las puertas de la red.
El jugadón de Touré Yaya, que encarnó la rebeldía y otros valores aplicables para la soñada remontada ante el Inter, le permitió meter la caña para silenciar los pitos y matar el partido. Zlatan elevó a 16 tantos su cuenta realizadora en la Liga (lleva 21 en toda la temporada) y lo celebró con rabia antes de jugar los 34 minutos restantes con mayor tranquilidad mental. El gol fue el mejor antídoto a la ansiedad que meses atrás tanto ha retraído a Ibra.
En el primer tiempo partió como referencia arriba del 4-3-3 clásico que Pep Guardiola mantuvo cuando irrumpió Messi aunque Ibra fue permutando su posición con Leo al final cayendo al flanco derecho. Dada la presión inicial del Xerez, el fútbol directo con los envíos largos de Márquez hacia el sueco (así marcó al Sevilla en la Copa) fueron una constante si bien no surtieron efecto. Solidario atrás cubriendo el primer palo en los córners en contra, Ibra aprobó una de sus asignaturas pendientes al romper el fuera de juego en el 2-0 a pase de Keita. Solo ante Renan, su lado generoso dejó el tanto en bandeja a Henry. Ibra careció de continuidad perdiendo balones infantiles pero el 3-1 le devolvió la confianza e incluso pudo bigolear. El miércoles, aún con los tacos de Samuel clavados en su gemelo izquierdo, Zlatan quiere ser más 'killer' que nunca. Como lo fue ante el Real Madrid o en el Emirates Stadium. Ha llegado la hora de Ibra.



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