
La historia del club deja a las claras que un primer año difícil puede ser sólo un acicate para triunfar
“Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”. Esta frase de Samuel Beckett bien podría aplicarse a muchos futbolistas del Barcelona que han persistido y han logrado la redención del Camp Nou tras sembrar muchas dudas su primer año. De ejemplos a lo largo de su historia hay muchos: desde Koeman, Laudrup y Zubi -rememorando el ‘Dream Team’- hasta Henry, más recientemente, que fue parte muy activa del mejor Barcelona que se recuerda. Zlatan es el último en encontrarse en el mismo escenario. Y el sueco parte con una ventaja: su rendimiento mejora muy a menudo en su segundo año. En su paso por Holanda y en el Calcio lo saben muy bien. En el Ajax sufrió más de lo previsto en encajar en la filosofía ‘ajacied’. El dinamiso de la escuela holandesa tensó al sueco, que no encontraba su sitio. Ibra no marcaba y estaba incómodo jugando de referencia, él que siempre ha sido un delantero con alma de mediapunta.
Koeman fue el técnico que logró sacarle el mejor rendimiento. “Tiene una técnica casi antisueca: sabe regatear y disparar. Su movilidad y juego en equipo son extraordinarios”, asegura el seleccionador sueco Lars Lagerback. De estas cualidades dieron buena cuenta en Italia, curiosamente a priori en el peor escenario posible para la naturaleza de su juego.
Sus inicios en la Juve tampoco fueron fáciles y aunque al final logró 16 tantos en su primera campaña siempre fue muy criticado por sus registros goleadores. Capello le dijo que para ser grande en la élite debía mejorar de cara al gol, le apretó, y le pasó unos videos de Van Basten para que se fijara en sus movimientos. Una temporada más tarde, la crisis del ‘Moggigate’ hizo que fuera traspasado al Inter. En sus tres campañas en San Siro sus registros goleadores crecieron año a año -de los 15 de su primera campaña a los 29 en la última- siendo Mourinho el técnico que logró sacarle más provecho. Sin embargo, acabó hastiado de la exigente afición interista, revolviéndose contra ella en alguna ocasión. Ahora, tras una campaña en el Camp Nou, tendrá una segunda oportunidad. Pep aún no le ha perdido la fe.


