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-Fergranadino

domingo, 15 de agosto de 2010

Zlatan se reconcilia consigo mismo


Zlatan calma su musculatura con hielo. Acababa la primera parte y se había puesto dos veces de cuclillas, suplicando que se acabasen los primeros 45 minutos porque el calor en Sevilla en agosto es insoportable. Zlatan sale y entra Messi y el sueco se sienta en el banquillo porque está cansado. El hielo calma sus músculos pero ha sido un golazo el que ha calmado su espíritu. El delantero sueco necesitaba marcar, más que nadie, necesitaba hacerlo además con un gol acrobático, especial, 'made in Ibra', de esos que en condiciones normales merecen el calificativo de 'Ibracadabra' porque es un gol precedido de una asistencia magistral de Maxwell, el azulgrana que mejor conoce a Ibra. Si andan jugándose el puesto a estas alturas, Zlatan Ibrahimovic ayer se lo ganó.

Guardiola acerca a Maxwell a Zlatan y lo coloca de extremo para que se comunique con Zlatan, con el que jugó en el Internazionale de Milan. Llegaron juntos del conjunto lombardo y coincidieron también en el Ajax. Hablan en inglés y Max se ha convertido en el consuelo de Ibra, él y el núcleo de brasileños, gente buena. Maxwell inventa una asistencia de esas que nos regala Xavi en muchos partidos y el sueco deja en evidencia su clase. Y se dice a sí mismo que puede ser grande, que es grande, que no se ha equivocado. No es un mensaje para Guardiola, ni siquiera para la directiva, marca para reconciliarse consigo mismo, para reencontrarse después de meses deambulando.

Zlatan busca a Bojan en la primera jugada de partido, le cede un balón interesante. Con Maxwell se entiende tan bien que marca poco después de que la grada del Pizjuán homenajee a Antonio Puerta y lo celebra, con esa mirada tan especial que tiene el sueco, con ese orgullo que algunas veces le ha jugado malas pasadas. Corre después a buscar al lateral reconvertido a extremo y le dice que el gol es suyo, que ha sido una obra de arte.

Evoluciona la primera parte, Ibra la pide, la exige, pero no siempre le hacen caso, porque el respeto te lo ganas en el campo y fuera. Baja a defender, recupera dos balones, se implica, más que de lo costumbre, la fiesta va con él.

Quizá continúe muchos años en el Barça, puede que le convenzan para que se vaya al Manchester de los millonarios, en cualquier caso él necesitaba marcar, así, con un gol fantástico. Porque un delantero vive de esto. La temporada pasada Ibra también empezó muy fuerte, hasta que una maldita lesión le apartó de la buena racha.

El Sevilla remonta

La segunda parte la sigue envuelta en hielo. Al irse el sueco, el Barça perdió un referente y el Sevilla acabó remontando. Ve como el Sevilla remonta su gol. Ve como el equipo hispalense se come físicamente a un Barça al que la Supercopa le ha llegado demasiado pronto. El hielo calma sus músculos, cargados, cansados. Él se reencuentra con el gol y se redime, sin mensajes, porque todo depende de él, de su actitud, de las ganas que tenga de competir, con su ego, con su orgullo, con la cabeza, con una humildad que siempre es necesaria pero más cuando juegas con una camiseta como la azulgrana.

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